Llegar a las características de la actual sociedad mediada por el uso de recursos tecnológicos no ha sido tarea fácil, el camino recorrido ha sido bastante largo y parte de la oralidad, la escritura en medios que no permitían mantenerlos durante muchas generaciones , la escritura en libros significo un gran avance ya que el conocimiento se podía acumular y perpetuar por mucho tiempo, pero que presentaba algunas limitaciones en cuanto a acceso, pero con la llegada de la revolución tecnológica la elaboración, difusión, tratamiento y uso de la información rompió con todos los esquemas para convertirse entonces de dominio público, creando la sociedad de la información , donde estar enterado constituye una competencia que le permite el éxito en la sociedad y que debe darse durante toda la vida (Hernández, 2005).
Le compete entonces a la sociedad educar a sus individuos, proceso que se inicia en la escuela partiendo de tres habilidades básicas, la escritura, la lectura y las matemáticas, de ahí que el proceso educativo tenga como objetivo primordial ayudar a que los individuos estén bien informados, pero este proceso esta enmarcado por un entorno, unos métodos y unas herramientas tecnológicas que han ido surgiendo y por supuesto evolucionando con el paso de tiempo, sin embargo se hace necesario clarificar que existen grandes diferencias entre lo que es un proceso informativo de uno formativo (educativo), ya que en el primero no existe un objetivo claro mientras que en segundo si lo hay (Hernández, 2005).
Pero bajo las condiciones actuales donde existe multiplicidad de herramientas y métodos para permitir que el individuo genere conocimiento y donde la tecnología supera las distancias para ponerse a disposición de profesores y estudiantes, se requiere ante todo de innumerables e innegables cambios, tanto en el maestro como en el estudiante, desarrollando conceptos de autonomía, cooperación y coordinación (Iriarte, 2005).
Es precisamente en este camino de cambio rumbo a la construcción de conocimiento, donde se generan los objetos de aprendizaje definidos en forma genérica como un conjunto de recursos digitales generados en diferentes entornos que tienen unos contenidos, unas actividades de aprendizaje y unos elementos de contextualización, pero que además como condición sin equanum tengan una información externa (metadatos), que faciliten el almacenamiento, identificación y recuperación. Es precisamente aquí donde la nube de posibilidades se amplía en forma casi infinita lo importante es en todo caso que el objeto se le dé el sentido o el objetivo de aprendizaje (Iriarte, 2005)
El términos generales un objeto de aprendizaje debe reunir ciertas características tales como ser reutilizable, eficaz en el tiempo, flexible, heredable, adaptable, poseer características de escalabilidad y estar basado en unas competencias. Sobre este aspecto (Castillo, 2009), conceptúa que los objetos de aprendizaje (OA), están integrados por los siguientes componentes:
• Objetivos del aprendizaje
• contenido informativo
• Actividades de aprendizaje
• Evaluación
• Metadatos
Castillo, C. J., (2009). Los tres escenarios de un objeto de aprendizaje. Revista iberoamericana de educación. 50(1). pp. 1-8.
Hernández, S. M. J., González, S. M., (2005). Los objetos de aprendizaje reutilizables (OAR): Modificaciones en torno a la configuración del conocimiento pedagógico y otras competencias exigidas en la sociedad de la información. RED: Revista de educación a distancia, número monográfico III. Consultado (29 – 04 -2010). http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=54709605
Iriarte, L., Marco, M., Morón, D., Pérez, C., (2005) Mapas conceptúales y objetos de aprendizaje. Revista de educación a distancia. pp. 1-14.
1.5.10
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